lunes, 4 de noviembre de 2013

Responde a tus creencias. El triple filtro de Sócrates

Hace algunos días hablábamos en el blog sobre las creencias dinamizantes o limitantes que todos nosotros tenemos (puedes leerlo aquí). Como primera actividad os pedía que escribieseis todas aquellas creencias limitantes que hubieseis descubierto en vosotros; quizá algunas personas tengan preparada una gran lista que recoge todas ellas y en otros casos puede ocurrir que sepamos que algo no  funciona, no va bien en nosotros y sin embargo nos resulta muy complejo el llegar a definirlo. ¿Es eso normal? ¡Completamente normal! (retomaremos ese tema más adelante).

Muchas de nuestras creencias están tan arraigadas en nosotros que desconocemos cuales son. Nuestro inconsciente sabe que están ahí y modelan nuestra conducta y nuestros pensamientos, si bien operan en un plano alejado de lo racional, de lo controlado por cada uno de nosotros. A veces resultan sorprendentes (“nunca hubiese pensando que eso me ocurría a mi”), otras graciosas (“descubro el kit de la cuestión”) y también humillantes o degradantes para nosotros o para nuestro entorno (“¿Cómo puedo yo pensar semejante barbaridad?”, “eso que jamás reconocerías a otra persona”).  A todos (sin excepción) nos ocurre alguna de estas situaciones, es la estructura de la mente y la forma en la que nuestro cerebro filtra las experiencias y construimos nuestra realidad.

Pero hay una buena noticia, las CREENCIAS SÍ PUEDEN CAMBIARSE. Una vez detectadas aquellas que nos limitan, existen dos mecanismos de cambio:

  • Cuestionarlas. “¿Estoy seguro de que eso es así?” “¿Existe algún otro modo de ver la situación?” “Y si no fuese así ¿Cómo sería?”.
  • Sustituirlas por otras dinamizadoras. En este caso se deberá mantener la intención positiva de toda creencia y realizar cambios paulatinos.
Con el objetivo de que este blog sea una herramienta práctica para todos los que nos seguís y leéis os planteo la siguiente actividad, para la cual cuento con un gran filósofo; SÓCRATES y sus tres filtros.

1.- Lee la siguiente historia con detenimiento.

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos. Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
- Espera un minuto - replicó Sócrates. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.- ¿Triple filtro?
-Correcto-continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
- No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...- Bien -dijo Sócrates. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.
- Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?- No, por el contrario...- Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?- No, la verdad que no.
- Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni  bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?
2.- Escribe el pensamiento/idea (creencia) que te limita en un papel en blanco y responde al triple filtro”.
Creencia limitante:

  • VERDAD-¿Estoy  al 100% seguro/a de que ese pensamiento es una verdad categórica?
  • BONDAD-¿Esa creencia es buena para mí?
  • UTILIDAD-Por último ¿Me resulta útil pensar de ese modo?
3.- Después de aplicar el triple filtro, ¿de qué te has dado cuenta?. Establece tus conclusiones
Conclusiones:

 ¿Te ha ayudado el ejercicio? ¿Has respondido a tu creencia limitante?
¡En el siguiente post te ayudamos a desenmascararlas!

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